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El desarrollo tecnológico de la adhesión en odontología establece conceptos modernos para la odontología restauradora. Paradigmas como la odontología mínimamente invasiva establecen un diseño de cavidades conservadoras, basado en la interacción de los adhesivos con los sustratos dentales. Es de importancia conocer los conceptos básicos donde la odontología adhesiva tiene sus cimientos.

Adhesión

La adhesión y las técnicas adhesivas han expandido el rango de posibilidades para las ciencias odontológicas y para la especialidad de ortodoncia. Los avances en la tecnología adhesiva odontológica han permitido mejorar sensiblemente los procedimientos ortodóncicos haciéndolos fáciles y simples.

En este sentido, podemos definir adhesión como la fuerza que procura que cuando dos sustancias entran en íntimo contacto, las moléculas de una de ellas son atraídas por las moléculas de la otra. La superficie que se adhiere es llamada adherente y la sustancia que une a estas superficies se denomina adhesivo, este último, al ser colocado, permite unir las superficies adherentes y transmitir las fuerzas a través de la unión.

La adhesión está sustentada en diferentes teorías, pero las más aceptadas son las siguientes:

  • Teoría Mecánica, donde el adhesivo entra en estado líquido en espacios irregulares de las superficies adherentes y solidifica en ellos, generando microrretenciones.
  • Teoría de adsorción, la cual está basada en uniones químicas entre el adhesivo y el adherente.

Para lograr la adhesión dentro de la práctica odontológica, es demandante una superficie adherente con energía superficial alta y un adhesivo de bajísima tensión superficial.  La energía superficial es la energía que irradia la superficie de cualquier sólido y que es capaz de atraer a un líquido u otro sólido. Los átomos y las moléculas se unen para constituir un sólido; tanto átomos y moléculas se atraen entre sí, si bien todos tienen un vecino para atraer, en la superficie del sólido no sucede así, ejerciendo una fuerza de atracción llamada energía superficial. No hay duda de que los materiales con mayor energía superficial producen fuerzas de unión más fuerte y viceversa.

Otros fenómenos a ser considerados son la humectación y el ángulo de contacto. El primero se define como la capacidad de un líquido de mojar una superficie y se verifica por el ángulo de contacto que sucede entre la fase líquida y sólida.  Si el ángulo de contacto es bajo, la capacidad de humectación es mayor y, por lo tanto, existe un contacto íntimo entre ambos sustratos. Si el ángulo de contacto es mayor, veremos una capacidad de humectación más restringida y, por lo tanto, una menor fuerza de unión entre ambos sustratos.

Así mismo, existen factores que condicionan la adhesión a la estructura dental y, en el caso particular de la ortodoncia, en el esmalte. La rugosidad o suavidad de un sustrato (esmalte) afecta al área de contacto del adhesivo. En este caso, el acondicionamiento de este con ácido fosfórico al 37 % proporciona un patrón de grabado que, combinado con un adhesivo con baja tensión superficial, podrá humectar todas las irregularidades para luego endurecer y formar microrretenciones entre el adhesivo y el esmalte acondicionado.

Los sustratos están a veces húmedos, lo cual es un verdadero reto para el adhesivo. Los adhesivos en base agua son capaces de absorber y tolerar una cierta cantidad de humedad. Cuando los niveles de humedad hacen imposible su uso, se pueden utilizar los adhesivos en base disolvente. Estos no se ven afectados por la humedad porque no contienen sustancias que absorban el agua.

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