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La composición buco facial posee un valor en cuanto a la estética se refiere, transformándose en un verdadero desafío para el profesional. Sin duda, aquí es donde el profesional necesita elementos de respaldo y confiabilidad para la tarea, como es el uso de los criterios de los principios estéticos y elementos artísticos que pueden ser aplicados al análisis facial e intrabucal de la sonrisa en los pacientes sometidos a tratamientos odontológicos.

En un diseño se elige inicialmente todos los elementos que aparecerán en él, luego se distribuyen para colocarlos con el espacio dispuesto. Es importante asumir de qué forma se situarán estos elementos en la composición para que dispongan de balance, simetría y un peso igualado.

A través de la composición dentofacial guiamos los ojos del espectador por el diseño de la sonrisa que permite la rehabilitación bucal. No se puede realizar un análisis facial e intrabucal sin tener en cuenta los principios de una composición, los cuales pueden ser utilizados por los odontólogos restauradores para transmitir un sentido de belleza. Todo tiene un sentido y el profesional de la salud puede aplicar o no algunas de las siguientes reglas para transmitir las ideas y sensaciones que quiere hacer llegar al paciente y a los espectadores.

Unidad

La unidad en la composición es básicamente relacionar e integrar armónicamente todos los elementos que se plantean en una obra. Es fundamental saber que la unidad busca integrar la variedad, el movimiento, el equilibrio, la proporción, el ritmo, el centro de interés, el contraste y la expresividad. Según Ravelo (2003), la unidad representa el orden de las partes de una composición para darle a lo individual el efecto global de un todo. El todo es una entidad mayor que la suma de las partes.

Dominio

En una obra de arte, el centro de interés es el punto donde se ubica la figura principal o el elemento más atractivo de la composición, por lo tanto, debe de estar regulado por las leyes de la proporción, equilibrio y contraste. Al respecto, González O, Solórzano A, Baldas R (1999) explican que el dominio no puede pasar inadvertido gracias a que expone características en los objetos como ser el más grande, más brillante y más centrado. El color, la forma y las líneas son factores que pueden crear dominio.  Por tanto, el objeto más grande, más brillante y más centrado como son la boca en el análisis facial y los incisivos centrales superiores en el análisis bucal son considerados elementos de dominio en la composición facial y bucal. El dominio en boca indica la preponderancia visual de los incisivos centrales superiores sobre los demás dientes debido a que son los más notorios, observables y los primeros en ser identificados.

Simetría

La simetría es un elemento básico de cualquier composición como sistema de organización espacial. Con ella se consigue unificar y organizar, de forma armónica, las diferentes partes de una imagen. La simetría ordena y equilibra una composición a partes iguales. Consiste en colocar espacialmente objetos o formas iguales o semejantes en función de un punto o una línea.

En la composición dentofacial prevalece la simetría radial que es cuando los dientes tienen formas diferentes y, sin embargo, la parte izquierda es una imagen espejo del lado derecho.

La simetría en la odontología restauradora implica que las estructuras dentales del sector izquierdo deberían “pesar” igual que las del lado derecho. Esto quiere decir que los componentes de la estética (forma, tamaño, color, angulación y textura superficial) deberían ser armónicos más que simétricos en el sector izquierdo respecto del lado derecho.

Proporción

La proporción es la relación de medidas que tiene un objeto respecto a sí mismo con otros objetos y con el espacio compositivo que ocupan. Estas medidas permanecen constantes cuando se amplía o reduce una imagen. Ravelo (2003) menciona que la más célebre explicación y aplicación a sus trabajos de las proporciones es la dada por Leonardo da Vinci quien buscó explicaciones matemáticas de la belleza natural, incluyendo la forma de la cara humana. Uno de los métodos a los que se aludía frecuentemente era el de la “sección áurea” o “divina proporción”.

Rufenac (1990) expresa que la implicación en odontología está basada en una vista frontal en donde la relación del ancho visible de los dos incisivos centrales superiores con relación al ancho de los incisivos laterales debe corresponderse con la relación de Pitágoras, cuya proporción de oro dice que la relación de una longitud corta (0,618) con una larga (1,0) es la misma relación larga con el total.

Así mismo, Ravelo (2003) menciona que la aplicación de las proporciones doradas en odontología fue señalada por primera vez por Lombardi y desarrolladas posteriormente por Levin, quien observó a través del uso de calibradores que en una sonrisa vista de frente, el ancho del incisivo central se encuentra en proporción dorada con el ancho del incisivo lateral, el cual a su vez está en proporción dorada con la vista mesial del canino.

Otro de los conceptos aceptados es el enunciado por Varas 2015 en el cual la relación individual de los incisivos centrales entre la longitud y el ancho es de 10:8; esto significa que el ancho nunca debe superar el 80 % de la longitud.

Balance

Cada forma o figura representada en la composición se comporta como un peso, un peso visual, porque ejerce una fuerza óptica. Los elementos de nuestra composición pueden ser imaginados como los pesos de una balanza.

Al respecto, Quintanilla L, Rogel B, Zelaya R (2009) señalan que el balance es la estabilización resultante del ajuste de fuerzas opuestas cuando existe el equilibrio entre la relación de tamaño, color, forma y contraste, y cuando las partes se encuentran ajustadas en proporción dentro de una composición.

Esta premisa, según Rufenacht (1990), permite ayudar a visualizar mejor el espacio negativo que se forma en el corredor bucal, en las comisuras labiales y en la superficie vestibular de los últimos dientes visibles durante la sonrisa debido a que representan un factor clave en la armonía de la sonrisa.

A través de la composición dentofacial guiamos los ojos del espectador por el diseño de la sonrisa que permite la rehabilitación bucal. No se puede realizar un análisis facial e intrabucal sin tener en cuenta los principios de una composición.

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