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El avance de la odontología se ha apoyado en el desarrollo de la ciencia y la tecnología. Es así como las ciencias aplicadas en la fotografía son usadas por la odontología clínica para capturar, visualizar, analizar y archivar imágenes con facilidad, lo cual ayuda al diagnóstico y seguimiento de los casos clínicos. La fotografía clínica en odontología  mejora la comunicación con los pacientes y facilita  la promoción de nuevos tratamientos odontológicos.

En la actualidad, la tecnología digital se encuentra en creciente desarrollo, lo cual ha permitido que la obtención, edición, manejo y aplicación de las fotografías sea mucho más fácil, de tal manera que la fotografía clínica es un método auxiliar cada vez más empleado en odontología, tanto en la atención primaria como en la especializada: Ortodoncia/Ortopedia Maxilar, Estética Dental, Cirugía Maxilofacial, Prostodoncia, Patología, Endodoncia, Odontopediatría, Rehabilitación Oral, Periodoncia, entre otras ramas de la profesión1.

En la práctica odontológica moderna es imperativo que el odontólogo clínico aprenda a utilizar una cámara fotográfica y a dominar las habilidades de fotografía clínica para:

  • Documentar registros por razones médico-legales
  • Comparar resultados previos y posteriores al tratamiento
  • Documentar hallazgos que pueden ser únicos y compartirlos con colegas y comunidad odontológica
  • Obtener datos que puedan ser utilizados para realizar presentaciones y durante la docencia para la formación continua
  • Utilizar datos obtenidos en la práctica clínica para informar y motivar al paciente
  • Presentar requisitos obligatorios de los exámenes de certificación
  • Contar con futuros recursos para elaborar libros de texto que los autores de las fotografías tengan la cortesía de compartir con el fin educativo. De esta manera, se promoverá la profesión y la próxima generación de odontólogos aprenderá de cada caso clínico2.

Importancia para el diagnóstico

Como parte inicial de cualquier tratamiento odontológico, se debe elaborar obligatoriamente una historia clínica. En ella, los exámenes auxiliares o complementarios de diagnóstico se utilizan con el objeto de confirmar o descartar el diagnóstico. La fotografía clínica se considera un auxiliar de diagnóstico en odontología, ya que con ella se pueden observar las imágenes obtenidas, modificar el tamaño, contraste y enfoque, lo que permite realizar un análisis más minucioso. Es así como la fotografía constituye un método ideal para analizar el estado preoperatorio en una fecha posterior en combinación con otros elementos auxiliares1.

De igual forma, la fotografía clínica odontológica facilita la interconsulta con otros especialistas para casos que así lo requieran. Además, es de gran ayuda para el registro y monitoreo de cambios en los tejidos en cuanto a color, tamaño, forma; así como la obtención gráfica de un proceso patológico, infeccioso o traumático y el registro de cambios tisulares de mucosa, piel y hueso alveolar. La fotografía clínica odontológica también es útil en el curso del tratamiento, por ejemplo, la fotografía preoperatoria, enviada junto con la muestra de tejido al patólogo, puede brindar información importante para ayudar al diagnóstico1.

 Importancia para la investigación y la docencia

La fotografía es de gran utilidad para el reporte de casos clínicos en conferencias, libros y artículos, en la elaboración de material didáctico y en la presentación de trabajos científicos. Esto último favorece el intercambio de conocimiento y experiencias entre los miembros del gremio odontológico1.

Selección de la cámara para fotografía clínica

Existe una gran cantidad de opciones de cámaras fotográficas digitales que pueden ser utilizadas para obtener fotografías clínicas. Las más utilizadas se pueden clasificar en tres grandes grupos.

El primer grupo lo componen las cámaras DSRL profesionales. Estas cámaras se caracterizan por tener lentes de gran diámetro e intercambiables, además de ser de mayor tamaño y peso (más de 1,5 kg). La calidad de imagen depende del tipo y tamaño de sensor, poseen enfoque manual y automático, cuentan con una variedad de accesorios como luces o flashes externos y proveen imágenes sin distorsión.

El segundo grupo lo representan las cámaras semi profesionales. Sus formas son similares a las profesionales y también tienen un gran tamaño y peso. Además, tienen ópticas de gran diámetro y poseen un ultra zoom óptico, pero no permiten el intercambio de sus lentes.

El tercer grupo lo constituyen las cámaras compactas. Estas cámaras son muy livianas, tienen una forma aplanada, utilizan una óptica de diámetro pequeño no intercambiable y un zoom óptico que no supera los 3X. Además, son accesibles económicamente, sencillas de usar y poseen visor LCD. Entre sus desventajas se puede mencionar que cuentan con un flash insuficiente y una función macro de baja calidad, distorsionan la imagen en la periferia y poseen una limitada programación manual3, 4.

Al momento de seleccionar la cámara digital también se debe tomar en cuenta que esta cumpla con una variedad de parámetros. Entre ellos:

La cámara debe tener una alta resolución. Esta característica se relaciona con la cantidad de píxeles que tiene el sensor óptico de la cámara. Cuantos más píxeles presente el sensor óptico, mayor será la calidad o nitidez fotográfica de la imagen3.

La cámara debe tener el modo macro. Este modo se refiere a la capacidad de un objetivo para enfocar a muy corta distancia. Generalmente, las fotografías macro o de acercamiento son aquellas tomadas a menos de 0,5 m de distancia. Los objetivos macro están diseñados para conseguir una gran calidad de imagen. Normalmente, tienen una distancia focal que oscila entre 90 y 120 mm. Estos objetivos macro son utilizados con cámaras SRL de lentes intercambiables3.

La cámara debe tener un flash incorporado cerca del objetivo. El flash es una fuente que emite un destello luminoso intenso y breve. Este se conecta a la cámara profesional DSRL a través de un cable externo o por medio de una zapata para que el flash se monte en la cámara. Existen dos tipos de flash: el puntual y el anular. El flash puntual produce iluminación para una imagen con más sombras, mayor profundidad, contraste y textura, mientras que el flash anular, el cual rodea completamente el extremo del tambor del objetivo, proporciona una iluminación más uniforme, sin sombras, produciendo una superficie más aplanada con menos profundidad, contraste y textura3.

La cámara debe tener ajuste de sensibilidad (ISO). Mientras mayor sea la sensibilidad, la toma requerirá menos luz y tiempo, pero las imágenes serán menos definidas porque presentarán mayor cantidad de ruido o granulaciones y los colores serán más débiles. Se recomienda realizar todas las fotografías clínicas con un valor programado de ISO 100.

Por ende, la captura de imágenes de gran calidad y que a su vez se puedan utilizar como elementos auxiliares en el seguimiento de tratamientos que se deseen registrar dependerá de la selección de una cámara digital que cumpla con los parámetros antes mencionadas, entre otros.

Referencias

  1. Soto A, González J, Cedeño Y, Sánchez V, Rivera G. Principales aplicaciones de la fotografía clínica en odontología. Arch Inv Mat Inf. 2019;10(3):102-107.
  2. Nayak A. Clinical photography: A to Z. APOS Trends Orthod. 2017;7:19-28.
  3. Miranda S, Roa R, Chidiak R, Moreno M, Rodríguez Malaver A. Selección y configuración de la cámara digital para fotografía clínica. Parte 2: Fotografía Clínica Intraoral. Revista Odontológica de Los Andes. 2007;2(2):51-61. Mérida, Venezuela.
  4. Bustos Carrasco L. Fotografía clínica odontológica. Una herramienta subestimada. RAAO. 2013;51(2):67-77.
  5. Chaple A. Fotografía clínica estomatológica: consejos para la práctica diaria. Rev Cubana Estomatol. 2015;52(4):80-83
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