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La lengua geográfica, también conocida como glositis migratoria benigna, glositis benigna migratoria, eritema migrans o parches linguales, es una patología benigna crónica inflamatoria y no contagiosa que se manifiesta en las caras laterales y dorsal de la lengua, caracterizada por presentar lesiones tipo placas con un centro eritematoso, únicas o múltiples con bordes ligeramente inflamados y blanquecinos, lo que dan un aspecto de islas o mapa. De ahí el nombre de lengua geográfica.

La lengua, en su anatomía, normalmente tiene gran cantidad de papilas y en la lengua geográfica se observan zonas donde estas papilas filiformes se encuentran atrofiadas. Estas lesiones son de carácter cambiante, es decir, que van desapareciendo de una zona de la lengua y aparecen en otra.

Generalmente, esta patología es asintomática, es decir, que es indolora, pero en ocasiones puede presentar irritación o ardor al comer ciertos alimentos muy condimentados, picantes, ácidos o muy calientes.

También, este padecimiento afecta solo superficialmente y específicamente en zonas de la lengua donde las células son renovadas fácil y relativamente rápido sin afectar el sentido del gusto.

En relación con esto, el Dr. Oscar Castro Reino, presidente del Consejo General de Colegios de Dentistas de España, afirma que la lengua geográfica es una patología que no maligniza ni llega a convertirse en un proceso precanceroso. En este sentido, no existe motivo alguno por el cual deba alarmarse en caso de presentar esta afectación.

Además, la lengua geográfica se puede presentar tanto en niños como en adultos y no debe confundirse con candidiasis o liquen plano, ya que son considerados diagnósticos diferenciales debido a que tienen etiología y características clínicas diferentes.

Etiología:

Aunque no se ha demostrado alguna causa real a la cual se le pueda atribuir la aparición de la lengua geográfica, existen factores que probablemente pueden relacionarse con esta patología, tales como:

  • Procesos alérgicos
  • Estados de ansiedad o estrés
  • Déficit vitamínico
  • Cambios hormonales
  • Predisposición genética.

Tratamiento:

En la actualidad, no existe un tratamiento específico curativo   para esta patología debido a que esta se manifiesta y desaparece espontáneamente sin dejar cicatrices. Sin embargo, hay situaciones donde se pueden presentar molestias y ardor, haciéndose necesario indicar una serie de recomendaciones o tratamiento sintomático como el uso   de soluciones tópicas tales como enjuagues bucales con anestesia o con antihistamínicos, ungüentos o enjuagues con corticoesteroides y suplementos de vitamina B, en algunos casos. También, es muy importante una correcta higiene bucal, así como evitar consumir alimentos muy condimentados, picantes, ácidos o muy calientes que puedan exacerbar los síntomas.

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