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Las pruebas de la vitalidad pulpar son de gran ayuda en el diagnóstico general y esenciales en el diagnóstico endodóntico. Si bien las pruebas de sensibilidad de la pulpa son las más utilizadas en la práctica clínica, no están libres de limitaciones y defectos. Las pruebas de vitalidad pulpar examinan la presencia de flujo sanguíneo pulpar o suministro vascular del diente, ya que esto se considera una mejor medida de la verdadera salud, que la sensibilidad.

La determinación de la vitalidad o no vitalidad, no se puede inspeccionar directamente porque la pulpa está encerrada dentro de la cámara pulpar. Por lo tanto, se deben utilizar métodos indirectos.

Con las pruebas de vitalidad las perspectivas son prometedoras, pero todavía hay muchos problemas prácticos que deben abordarse antes de que las pruebas de vitalidad puedan realizarse.

Ejemplos de pruebas de vitalidad pulpar pueden ser: Fluometría de Láser Doopler, y Oximetría de Pulso.

Flujometría láser Doppler (LDF)

El objetivo de la técnica de Flujometría Láser Doppler (LDF) es la medición objetiva de la «verdadera» vitalidad de la pulpa (es decir, el flujo de sangre de la pulpa en lugar de su función sensorial) sin procedimientos invasivos. La técnica de (LDF) fue descrita en la literatura dental en 1986 por Gazelius et al.

Esta técnica electro óptica utiliza una fuente láser que es dirigida a la pulpa dental, y la luz láser viaja a la pulpa utilizando los túbulos dentinarios como guías. La retrodispersión de la luz reflejada de las células sanguíneas circulantes está desviada por Doppler y tiene una frecuencia diferente al entorno de tejidos estáticos. La luz retrodispersada total se procesa para producir una señal de salida, que se registra comúnmente como la concentración y la velocidad (flujo) de las células utilizando un término arbitrario «unidades de perfusión» (UP), donde 2,5 voltios de flujo sanguíneo equivalen a 250 PU. Con el fin de registrar el desplazamiento Doppler de las células sanguíneas, tanto la sonda y el diente debe estar completamente quieto. Por lo tanto, una férula estabilizadora hecha de polivinil siloxano (PVS) o acrílico es generalmente utilizado.

Oximetría de pulso

El oxímetro de pulso es otro dispositivo no invasivo, ampliamente utilizado en medicina, está diseñado para medir la concentración de oxígeno en sangre y frecuencia del pulso. Un oxímetro de pulso funciona transmitiendo dos longitudes de onda de luz, roja e infrarroja, a través de una parte translúcida del cuerpo de un paciente (por ejemplo, un dedo, lóbulo de la oreja o diente). Parte de la luz se absorbe a medida que pasa a través del tejido; la cantidad absorbida depende de la proporción de hemoglobina oxigenada a desoxigenada en la sangre.

En el lado opuesto del tejido objetivo, un sensor detecta la luz. Sobre la base de la diferencia entre la luz emitida y la luz recibida, un microprocesador calcula la frecuencia del pulso y la concentración de oxígeno en la sangre. La transmisión de luz al sensor requiere que no haya ninguna obstrucción de las restauraciones, que a veces puede limitar la utilidad de la oximetría de pulso para evaluar la vitalidad pulpar. Este sensor ha sido especialmente útil para evaluar dientes sometidos a lesiones traumáticas, ya que dichos dientes tienden a presentar, sobre todo a corto plazo, una vitalidad cuestionable utilizando métodos convencionales de análisis de pulpa.

Registrar la circulación sanguínea pulpar con la fluometría de láser Doopler, o la oximetría de pulso son algunos de los métodos más objetivos para determinar un verdadero indicador de la vitalidad pulpar. Ofrecen las ventajas de ser pruebas objetivas, no invasivas y atraumáticas, modalidades que resultan en una mayor aceptación y mayor cooperación por parte del paciente.

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